23 abr 2013

El arte de la mentira



"Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá"

"Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad"

Joseph Goebbels



Fiel a la famosa muletilla nazi, los capitalistas, tanto liberales como nazi-fascistas, levantaron el mito de Holodomor.

Comparto con ustedes un artículo (hallado en el forocomunista.com), que trata de forma bien datada el famoso caso de nombre “Holodomor”, esa hambruna en donde murieron miles de ucranianos durante la colectivización socialista de la URSS:

HOLODOMOR: FALSIFICANDO LA HISTORIA

En el informe vemos como se desmonta de forma fragante las mentiras y las calumnias sobre el caso, exponiendo tanto las falsificaciones de notas y entrevistas, o incluso fotos falsas de la primera guerra mundial haciéndolas pasar por fotos verídicas de Holodomor, por parte del órgano de prensa yanky del periodista mas amarillista e  infame de todos los tiempos, el anti comunista William Heath (incluso su cinismo inspiro a Orson Welles para rodar la película clásica Citizen Kane), hasta las exageraciones aberrantes y sin ningún tipo de coherencia demográfica (elevando el numero de victimas a cifras entre los 6.000.000 y 7.000.000 millones de muertos por inanición) por parte del aparato de propaganda Nazi, que aun estaban preocupados por la amenaza roja dentro de sus propias fronteras.

Dejando de lado las falsificaciones y las exageraciones sobre el caso, es necesario aclarar que ni la hambruna fue causada por Stalin, ni las dimensiones con la que se la presenta hoy en los libros de historia es correcta. En realidad la hambruna se gesto gracias a la gentileza de los grandes latifundistas Kulaks (burguesía agraria rusa), que no pudiendo vencer ante la colectivización socialista, prefirieron masacrar gran parte del ganado que poseían e incendiar sus campos y cosechas,  antes de ver sus posesiones siendo entregadas a los campesinos medios y pobres, y a los Koljos ( granjas colectivas)  - De los 34 millones de caballos con que contaba el país en 1928, sólo 15 millones quedaban con vida en 1934. Un lacónico bolchevique hablaba de la eliminación de los caballos en tanto que clase. De los 70›5 millones de bovinos, quedaron 40›7 millones en 1932, de los 31 millones de vacas, 18 millones. 11›6 millones de cerdos sobre 26 millones pasaron la prueba de la colectivización (Bettelheim: La economía soviética éd. Recueil Sirey, Paris, 1950, p.87)-

Pero como no podía ser de otra forma, se culpo (como se hizo con casi todo) a Stalin y a los comunistas soviéticos de haber causado Holodomor adrede, con el verso de que los ucranianos moribundos eran en realidad… ¡temerosos opositores al poder bolchevique!

21 abr 2013

Para enfrentar al bonapartismo y desenmascarar al socialismo del Siglo XXI hay que gritar ¡"Viva Chávez"! y lanzarse a la lucha


Comparto un interesante texto escrito por un compañero y colaborador del blog, analizando con maestría el fenómeno venezolano desde una óptica marxista real. Estas lineas son en realidad, la praxis politica que debería seguir todo hermano latinoamericano que se reivindique comunista.


Enfrentar al Bonapartismo y desenmascarar al Socialismo del S.XXI. sin caer en el fanatismo.

El trotskismo y algunos sectores maoístas no comprenden que es inoportuno y principista centrar el ataque en los bonapartismos latinoamericanos. No hay duda de que el carácter de estos regimenes burgueses se lo dá la necesaria aplicación de medidas contracíclica ante la crisis económica y las luchas populares de los años 90. Medidas anticiclicas decididas y aplicadas por facciones de las burguesías nacionales que aprovechan la multipolaridad y las luchas populares para presionar y renegociar su participación en el saqueo de sus propios pueblos, ante un imperialismo debilitado por la crisis mundial y sus luchas intestinas. Pero no hay que olvidar que la situación actual se caracteriza por el auge de las luchas populares en un contexto de crisis económica y de dominación, en una época histórica que -como bien hemos caracterizado los comunistas- es la época del tránsito del capitalismo al socialismo, la época de la hegemonía del proletariado en la revolución. Todas las contradicciones se agudizan en este sentido y a pesar de las derrotas, que en perspectiva histórica son lógicas e irrelevantes, no hay otra clase social que pueda dar solución a los problemas del presente, que no sea el proletariado haciendo cumplir sus intereses, eliminando la explotación y con esto las crisis de superproducción relativa. Si partimos de esto y reconocemos que como dijo Marx “el partido de la revolución se formo enfrentando la oposición cerrada del partido del orden” no hay que despreciar ninguna oportunidad donde la lucha concreta haga escuela entre los proletarios. Y cuando hablo de lucha concreta me refiero a guerra civil. Hoy el régimen venezolano festeja su derrota. Un 50% de votos es el primer paso hacia su retirada y de común acuerdo va a dejar el lugar “al partido del sable y la sotana” como decía Marx. Así ha ocurrido siempre en todas las experiencias que hemos visto en América Latina con este tipo de regimenes bonapartistas. La oposición venezolana derrotada por el pueblo cuando intentaron la vía del golpe de estado, hoy esperan a que el régimen se debilite ante una inflación inevitable que es la muerte de este tipo de estrategias de acumulación capitalista que reactivan el mercado interno a base de una política monetaria variable y estímulos al consumo, que ofrecen mejoras competitivas transitorias y una salida a los productos que nadie podía comprar, al tiempo que una deflación los ponía por debajo del costo de producción. No obstante la historia no está escrita. Se equivocaron al dar el golpe en el 2002 y eso fogueo y dio un protagonismo a los sectores populares que empujó al chavismo incluso más allá de lo que estaba dispuesto a llegar. Hoy de repetirse esta experiencia -cebados los golpistas por el 49% de los votos que sacó la oposición-, quizás tengamos otra posibilidad de ver en la lucha concreta otro salto de calidad en los sectores populares venezolanos, logrado este avance, a fuerza de sangre y desengaños ante un bonapartismo que predicará la paz y buscará salidas de acuerdos y compromisos con las otras facciones y el imperialismo.


Si algo así ocurre, todos los comunistas tendríamos que ser audaces y apostar a desbordar en la lucha concreta. Una postura principista que niegue la capacidad de avanzar en la praxis de la lucha, la conciencia de los sectores populares (aunque lo hagan en nombre de San Chávez) es un error. Una situación como la que se dio entre la Revolución de Febrero y la de Octubre -Kornilov de por medio- es posible. Y así como los soviets fueron sacados de la influencia de los eseristas y mencheviques y pasaron a manos de los comunistas, podríamos tener en Venezuela un proceso similar. Si los bolcheviques reclamaban que el gobierno provisional no cumplía lo prometido, los revolucionarios venezolanos podrían reclamar que Maduro no enfrenta decididamente a los golpistas. Y así como los comunistas chinos demostraron en la lucha concreta que ellos eran los únicos que enfrentaban decididamente al invasor japonés, los revolucionarios venezolanos pueden ganarse la dirección de la lucha en el frente mismo de batalla, con el ejemplo. No hay que cerrase a las posibilidades, y además, nada vendría mejor al movimiento comunista internacional que unificarse detrás de unas Brigadas Internacionales para Venezuela. Ya no es cosa de diagnósticos y rótulos para atacar al régimen venezolano, ahora se trata de pensar y valorar nuestras fuerzas concretas, en nuestra labor y nuestra táctica. Hoy el partido comunista de habla hispana que no esté valorando las posibilidades que se abren en el caso de Venezuela y lo que esto implica a la hora de foguear a sus cuadros en la lucha concreta, y además no vea la necesidad imperiosa que tenemos de un ejemplo de lucha violenta y guerra civil que unifique la marcha del movimiento comunista hispanoparlante, está condenado a ser un partido de Internet ó ver pasar la historia desde la ventana como el KKE, y digo esto con preocupación y no con odio hacia los camaradas Griegos que todavía no superan las ataduras que les dejó el revisionismo.

Si en Venezuela hubieran sobrevivido comunistas organizados capaces de resistir los primeros embates del bonapartismo sin caer en el principismo y los ataques frontales antichavez, en medio del auge de las medidas de estimulo al consumo y cooptación del pueblo, y así no alejarse de las masas, comprendiendo que el pueblo debe aprenden de la experiencia y no de los sermones; en este contexto con acciones decididas contra los golpistas, hubieran capitalizado un poder y un respeto entre lo más avanzado del pueblo que ve las limitaciones del chavismo. Pero para eso se necesitan dos cosas: paciencia y audacia, cosas que generalmente no van de la mano y de la cual depende el arte de la política y la insurrección.

De no suceder nada extraordinario, en Venezuela solo falta esperar que el bonapartismo de las facciones burguesas nacionales que dirigen el proceso, se desgaste por la propia lógica  de las medidas “anticiclicas”, que terminaran en una  inflación creciente que no se controla con discursos y símbolos, sino con dictadura del proletariado y economía planificada. Algo que, obviamente,  por su propia naturaleza nunca van a impulsar estos sectores.

Por otro lado, el revisionismo cumplió su papel a la perfección, sembrando defensismo y posibilismo, predicando una salida en el reforzamiento de la economía cooperativista y su supuesta construcción de las bases materiales del socialismo, compitiendo contra los monopolios en una economía mixta. Si fuera la primera vez que se escucha esto sería al menos para discutirlo, pero a esta altura es ridículo. Ahora llaman al trabajo duro y a combatir la corrupción… dicen que por ahí pasa la lucha revolucionaria. Otra vez serán cómplices de una masacre entregando a las masas con la guardia baja, es otra reedición de los que hizo Allende con la complicidad de los revisioncitas chilenos. ¡todos a seguir trabajando con normalidad! ¡cada uno a su puesto de trabajo! ¡no demos excusas a los desestabilizadores! Esas palabras son un deja vu. Solo la duda del imperialismo -precisamente porque saben que no están en terreno fácil- ha salvado a Maduro, al que prefieren a regañadientes, porque él mismo y como con el mismo cinismo de Chávez, repite: “nosotros somos garantía de estabilidad”.   

Y los comunistas hemos perdido otra oportunidad de poner sobre la mesa una experiencia de lucha capaz de unificar y ser un faro para los pueblos del mundo. Se demostró otra ves que muchos de los que se dicen comunistas temen a la guerra civil y están asustados con el cuco de la intervención imperialista y meten miedo diciendo que Venezuela se puede convertir en otra Libia. Su argumento solo lo sustenta la cobardía. De lo que se trata aquí no es de evitar la intervención imperialista, que indefectiblemente ocurrirá de existir un proceso revolucionario,  de lo que se trata es de valorar cuando y en que contexto es preferible dar esa batalla contra la intervención. ¿Qué van a esperar? ¿A que los bonapartistas demagógicos y falaces se desprestigien completamente y los pueblos no quieran ni escuchar la palabra socialismo? ¿Van a esperar que la desmoralización y el hambre que causará la inflación y la bancarrota de las medidas anticíclicas obliguen a las masas a rendirse? Como lo veo, si en la lucha decidida no desbordamos ahora y obligamos a los bonapartistas y a los burgueses golpistas y aventureros a agudizar sus contradicciones, no hay otra salida que una derrota de los pueblos por desgaste y desmoralización, causada por el desengaño que generan estos procesos oportunistas de las burguesías nacionales.



La "paz y normalidad" para seguir construyendo de apoco el "socialismo" del siglo XXI es el peor enemigo del pueblo venezolano. Por eso, aunque los mismos principistas trotkistas y maoístas de siempre pataleen, si es necesario luchar con una estampita de San Chávez en cada barrio atrincherado, que así sea. No se trata de purismo ideológico y color de banderas, se trata de lucha concreta, se trata de formar las autodefensas en cada barrio, de dar escarmiento a las bandas golpistas y opositoras aprovechando los reclamos de venganza y justicia que hierven en el pueblo venezolano. Con el 50% de los votos y siendo los opositores los que desataron la violencia no hay excusas. El que asusta con que no hay que dar excusas y lugar a la victimización de los opositores solo es un típico burgués nacional que teme más a su pueblo que al imperialismo. Y ya conocemos las claudicaciones y traiciones de esos burgueses.

Dzerjisnkii

13 mar 2013

300, el Comic supera a la adaptación cinematográfica

Magnifico comic. 300 de Frank Miller publicado en 1998 en una sola entrega de 96 páginas, donde  narra la histórica epopeya que enfrento a un pequeño contingente de trescientos espartanos contra miles de persas que buscaban su rendición. Las duras y poéticas conversaciones que se van dando a lo largo de la historieta son realmente para releerlas, es un buen ejemplo de todas las cualidades que tiene que tener un comic de calidad.

A continuación comparto algunas de las mejores páginas:

(Dar clic en las imágenes para verlas completas)




El Final













14 dic 2012

La Ley de ART y el doble discurso del bonapartismo kirchnerista


Interesante articulo levantado de la pagina del PRml (Partido Revolucionario Marxista Leninista) acerca de la nueva ley de ART del bonapartismo "sui generis" de Cristina Fernandez de Kirchner:

CONTRA LOSTRABAJADORES Y A FAVOR DE LAS GRANDES PATRONALES


El gobierno de Cristina Kirchner envió al Congreso un proyecto que modifica la ley de ARTs sancionada durante el menemismo. En aquel entonces se puso en manos del lucro empresario la seguridad y, en parte, la salud de los trabajadores. Ahora, con un falso argumento progresivo, se pretende legislar garantizando sólo topes indemnizatorios para las grandes empresas y anulando para el trabajador el recurso de la vía judicial (la llamada “doble vía”) tras el cobro de la indemnización ‘tarifada’. El proyecto no dice ni una palabra sobre la prevención de accidentes laborales ni acerca de la calificación de nuevas enfermedades profesionales, una de las causas más frecuentes de litigio en la justicia.
La presidenta Kirchner presentó el proyecto diciendo que “así se termina con la industria del juicio y esto también beneficia a los trabajadores, porque en muchos casos los empresarios optan por no tomar personal”. Y en realidad, la modificación de la ley viene de la mano de las grandes patronales de la Unión Industrial Argentina, quienes a la fijación de topes le suman la no ingerencia ni control de las condiciones laborales. Así la presidenta cumple su promesa del Día de la Industria.
Además de la UIA, este proyecto está acompañado por la CGT-Balcarce de Caló, incluidos los ‘gordos’ Lezcano, West Ocampo y Cavalieri, entre otros viejos amigos del menemismo. Ni siquiera se animó a impulsarla la cristinista CTA de Yasky.
El verdadero camino de progreso en la reforma de las normas sobre la prevención de accidentes, seguridad y salud laborales está en ponerlas bajo control de los trabajadores y el estado y no en manos de la especulación y concentración empresaria y financiera.


Quienes nos oponemos a la sanción de esta ley antiobrera y promonopólica hagamos sentir nuestro reclamo:
 

  • Por la reapertura de paritarias
  • Por un salario mínimo de $ 7.000. Por el 82% a jubilados y pensionados
  • Trabajo digno para todos
  • Basta de ARTs
  • Estatización de la salud y seguridad laborales bajo control de los trabajadores
  • Por un plan de lucha construido desde abajo hacia el paro activo nacional

El Che era lo que muchos mal llaman "estalinista"



Ernesto "Che" Guevara, era lo que hoy en día, muchos hijos predilectos de la pequeña y mediana burguesía (y algunos izquierdistas ganados por los prejuicios y el desconocimiento, causa de la gran campaña de desinformación imperialista), llamarían "estalinista". Lo que verdaderamente era, un Marxista-Leninista consecuente que defendía a Stalin como uno de los máximos cuadros del leninismo.

Palabras de puño y letra de Guevara, todo lo demás son cantos de sirena:


"He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin no descansar hasta ver aniquilados a estos pulpos capitalistas"
Carta del Che a su tía Beatriz desde San José de Costa Rica, 10 de Diciembre de 1953


"Mi deber como comunista marxista-leninista es desenmascarar a la reacción oculta tras el revisionismo, oportunismo y trotkysmo y enseñar a los camaradas (tanto en acto como en potencia) que no deben aceptar como validos los juicios contra Stalin formulados porburgueses, socialdemocratas o incluso otros pseudocomunistas lacayos de la reacción, cuyo verdadero fin es dinamitar el movimiento obrero desde dentro"


"En los llamados errores de Stalin está la diferencia entre una actitud revolucionaria y una actitud revisionista. Se debe ver a Stalin en el contexto histórico en el que se desarrolló, no se debe ver como una especie de bruto, sino que se le debe apreciar en ese contexto histórico particular. Yo he llegado al comunismo por papá Stalin y nadie puede decirme que no lea su obra. Lo he leído aún cuando era considerado muy malo leerlo, pero ese era otro tiempo. Y como soy una persona no demasiado brillante y además testaruda continuaré leyéndolo"




24 ago 2012

Curiosidades...

Leyendo las notas dedicadas a Trotsky en algunos medios de comunicación de la burguesía argentina (con motivo del aniversario de su asesinato), me llevo a cuestionarme el porqué de la propaganda burguesa, que históricamente presento a Trotsky como el "bueno" y a Stalin como el "malo", simplificando la revolución rusa a una típica y simple disputa entre héroes y villanos.
En fin, si la publicidad capitalista reivindica a Trotsky, y por el contrario, condena a Stalin, censurando su obra y acción, no hay más que ir contra la corriente.


"Sobre mi tumba tirarán montañas de basura; el viento de la historia las borrará inexorablemente" J. Stalin

2 jul 2012

Una visión Marxista Leninista sobre el proceso Kirchnerista




LA NUEVA ESTRATEGIA
DE EXPLOTACIÓN Y DOMINACIÓN EN ARGENTINA Y LOS NUEVOS DESAFIOS PARA LAS ORGANIZACIONES OBRERAS Y POPULARES



“Si nosotros sostenemos a los trabajadores en su empleo y con su poder adquisitivo, estamos sosteniendo la demanda agregada y la rueda se vuelve a retroalimentar."

Cristina Fernández en el cierre del Seminario de la OIT, martes, 21 de abril de 2009

“Quiero decir algo -y esta sí, permítanme, porque es una licencia del peronismo-: el peronismo nunca planteó la lucha de clases, el peronismo nunca planteó la guerra entre los pobres y los ricos, para qué, no. Al contrario, somos los creadores de la articulación entre el capital y el trabajo” 

Cristina Fernández durante el encuentro en Parque Norte Jueves, 27 de marzo de 2008


Con respecto a lo grave de la situación ante las consecuencias del neoliberalismo en la región, es decir, la amenaza que significaban las insurrecciones populares, el movimiento de desempleados y el de recuperación de empresas, C. Fernández dice: 

“en la reunión del G-20, donde debo confesarles además, que tuvimos que dar una dura batalla junto al presidente Lula para que las palabras "flexibilización laboral" fueran borradas del documento, cosa que nos costó mucho pero lo logramos. Les puedo decir que costó todo el día de deliberaciones y algunos tonos elevados de voz, pero creo que valió la pena porque cuando explicamos lo que significaban las palabras "flexibilización laboral" en la región, en América latina a partir del Consenso de Washington, cuando explicamos que en realidad ninguno podía volver a nuestros países si se firmaba esto de "flexibilización laboral", luego de insistir, fue entendido.” (1)
Mientras desde los organismos internacionales como el G20, el FMI, y el BM se insistía en mayor liberalización y flexibilización para lograr la supuesta “estabilización de los mercados”. A los socios locales de los monopolos, es decir: los empresarios nacionales que tienen la tarea de lidiar con los trabajadores, los desempleados y todos los sectores populares, se les hacia cada vez más difícil mantener la gobernabilidad.

Pero no se trataba solo de las insurrecciones populares, al fin y al cabo el problema social es para muchos un problema de la policía, ó en el peor de los casos, de la gendarmería y el ejército, así había sido desde la dictadura y durante toda la década de 1990. La cuestión implicaba, además, que la misma tasa de ganancia de los empresarios estaba siendo afectada. Esto, por la quizás mayor deflación que haya padecido el mercado argentino. Al mismo tiempo que los titulares de los diarios publicaban continuamente la caída de las ventas, los niveles de indigencia y pobreza alcanzaban límites nunca vistos. 
Este problema propio de la economía capitalista que pretende que los asalariados generen riqueza por 100, pagarles 10 y que consuman por 100, y que es la verdadera causa de las crisis periódicas, no es ajeno a nuestros políticos y empresarios. 
En reiteradas ocasiones C. Fernández se ha referido a esta situación, reconociendo, no solo quien es el que genera la riqueza, sino cual es el principio rector de la economía capitalista, por ejemplo ante la OIT:

“Planteábamos y seguimos planteando que el verdadero crecimiento económico es aquel que se genera con el empleo, porque sostenemos, sostuvimos y sostendremos que no es la riqueza la que genera trabajo, sino el trabajo el que genera riqueza. Y fíjense que no estoy hablando de plusvalía (…)” (2) 
Y auque no quiere hablar de plusvalía, de explotación, en su discurso ante los socios de la Bolsa de Comercio de Bs. As. reconoce:

“Ustedes saben mejor que nadie que la economía, además de generación de riqueza, también implica transferencias de un sector hacia el otro.” (3) 
Y va más allá, advirtiendo que no es un problema que se solucione con “tarjetas de crédito”, ya que toda ampliación del consumo inmediato, gracias al crédito, no es otra cosa que la reducción del consumo futuro a la hora de que los bancos se cobren los intereses y usa como ejemplo ni más ni menos que a las economías donde los trabajadores tienen los mayores ingresos y el mejor acceso al crédito: 

“El nivel de endeudamiento que tienen hoy las grandes sociedades de los países desarrollados, supera más del 100 por ciento. No es solamente que hayan tenido un problema de consumismo, no. Cuando uno observa la variación del poder adquisitivo de los salarios y la variación de los costos de los servicios que demanda cualquier trabajador o cualquier familia, advierte el por qué del endeudamiento.” (4) 
Volviendo ni más ni menos que al ABC de la economía política Cristina Fernández sermonea a los burgueses y les advierte del problema:

"(...) quiero contarles una anécdota que me pasó en la primera reunión del G-20, la que se hizo en Washington, cuando todavía Bush era presidente de los Estados Unidos. Uno escuchaba las discusiones y los planteos y era como que parecía que todo seguía igual y se proponían las mismas formas como si nada hubiera sucedido. Y entonces, cuando me tocó a mí la intervención empecé recordando a Albert Einstein que decía que es un signo de locura pensar que haciendo las mismas cosas se pueden llegar a resultados diferentes. Y yo lo que estaba viendo en esas discusiones era que precisamente no había cambiado la lógica de pensamiento en cuanto a cuál había sido el verdadero problema. No era solamente un problema de falta de control o de desregulación, era además de la falta de control y la desregulación, haber creído que el dinero se reproducía a sí mismo sin pasar por el circuito de la producción de bienes y servicios. (5)
“En realidad eran malos capitalistas los que estaban planteando eso, porque se desconocían científicamente las bases de qué es lo que realmente genera riqueza y acumulación y que es precisamente el trabajo. Cuando nosotros decimos esto no lo decimos desde un lugar discursivo o retórico; lo hacemos desde un lugar absolutamente serio y científico, planteando que es precisamente el trabajo lo que genera riqueza” (6)

Se imponía entonces la necesidad de implementar una nueva estrategia de acumulación de capital que recuperara la tasa de ganancia de las empresas y por sobre todo, que sea compatible con una forma de dominación que restableciera la gobernabilidad. 

¿Cómo conseguir esto?

No hay mucho que pensar, si la caída de la demanda es la causa principal de la crisis, si por un lado faltan consumidores y por el otro hay casi un 30% de desempleados, un 20% de indigentes y mas de un 60% de pobres, -lo que esta tornando ingobernable el país- está claro que la generación de empleo y el aumento de los ingresos de los trabajadores es la clave. En fin, si los empresarios no quieren eliminar la pobreza por piedad, lo tiene que hacer porque les conviene para recuperar la demanda ó simplemente por miedo. 

Sin embargo, ante la caída de las ventas y las perspectivas de crisis, los empresarios actúan penando solo en sus beneficios individuales y el árbol no les deja ver el bosque.
Ante la disminución de los precios, los empresarios buscaban bajar los costos para ser más competitivos y disputar el mercado. Para esto, intensificaban la explotación de los trabajadores: “flexibilizan”, reducen salarios, aumentaban la jornada de trabajo, contratan trabajadores sin registrar pagando salarios muy por debajo del salario mínimo vital y móvil, “terciarizan”, forman pseudo cooperativas para evadir cargas patronales, niegan vacaciones, no retribuyen horas extras y todas las practicas que se convirtieron en masivas y habituales en los años 90. Esta táctica individual de cada empresa no hace más que profundizar la caída de la demanda y con ella la de los precios y en consecuencia la producción, para no crear stocks imposibles de colocar en el mercado. En fin apagan en incendio con nafta. En esta situación las perspectivas a futuro empeoran, todos los indicadores que estiman la “confianza de los inversionistas” se desploman, con esto, las acciones de las empresas y lo que comenzó por una crisis de incapacidad de la demanda -producto de la miseria y la explotación- lo terminamos llamando “crisis financiera” o “crisis de las hipotecas” cuando tendríamos que preguntarnos ¿por que las familias norteamericanas no pudieron pagar sus casas?

Así que la tarea de disciplinar a los empresarios detrás de una estrategia más adecuada para salvar la situación, que priorice el funcionamiento mismo del sistema capitalista, antes que los beneficios individuales de tal o cual sector empresario, se convierte en un trabajo difícil. 
A esto se ha dedicado brillantemente la presidenta C. Fernández. 
Por ejemplo, en su discurso a los socios de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires: 

“Combatir hoy la pobreza para lograr más y mejores usuarios y consumidores, es la mejor inversión que se pueda hacer (…)” (7) 
Ante los representantes de la UIA: 

"yo pregunto a algunos, no son muchos pero con mucho poder de despliegue económico, que nos criticaban desde los intereses de los importadores, si los argentinos no tienen trabajo de qué les va a servir importar, quién les va a comprar las cosas que importan. Ya nos pasó durante la convertibilidad, donde se importaba todo y hubo un momento que el 25 por ciento de los argentinos no tenía trabajo y ni siquiera ellos podían hacer buenos negocios." (8 )

y más claro imposible: 

“Yo no quiero Empresarios buenos y sensibles, quiero Empresarios inteligentes y que sepan contar (que sea en ese orden), primero inteligentes porque algunos solamente saben contar y entonces se aferran a proyectos o economías casino y burbujas, que tienen poca sustentabilidad en el tiempo y que finalmente hacen que el conjunto se desplome.” (9)

y también en el exterior, en el G20:

"Esto se lo expliqué claramente al principio de la crisis fundamentalmente a los empresarios. Ustedes no tienen que ver a ese trabajador que tienen en la empresa únicamente como un sueldo a pagar a fin de mes, lo tienen que ver como un consumidor, porque ese trabajador a lo mejor no consume el producto de esa empresa, pero sí consume el de otra empresa que al mismo tiempo se nutre del insumo o de lo que yo produzco. Por lo tanto, la lógica del ajuste y de las economías de ajuste, que fue típico del Consenso de Washington y que en nuestro país se aplicó a rajatabla era profundamente anticapitalista en el fondo, porque en definitiva era abruptamente incomprensible lo que se planteaba como una política permanente del Consenso de Washington que era el ajuste. Lo que sucedía que en realidad los períodos de ajuste, por lo menos los que se vivió en la Argentina, se daba a partir de que la Argentina fue durante los años de la convertibilidad, una excelente plaza financiera donde uno podía colocar un dólar y llevarse tres en un año con tasas impensables en ninguna parte del mundo. Para hacer eso había que ajustar a la sociedad que era la que finalmente terminaba financiando esa renta extraordinaria que devino en una deuda externa absolutamente inmanejable." (10) 

Los Kirchner y todos su funcionarios que en su mayoría lo eran también en los años 90, son la facción más lucida del gran capital extranjero asociado a los empresarios locales, que supieron darse cuenta que después de las insurrecciones del año 2001 y sobre todo luego de las protestas por la muerte del Puente Pueyrredón no se podía seguir gobernando con represión masiva y que había que recuperar el empleo para recuperar la gobernabilidad. Eso lo lograron con un modelo devaluatorio de la moneda, que mejoro las ventajas competitivas de Argentina, reactivó las exportaciones y resucito con esto el mercado interno. Como varias veces se ha hecho en Argentina. Es decir, devaluando los salarios, y como se venía de una deflación record, los precios no se modificaron automáticamente, sino que como de costumbre, la inflación empezó a acumularse de apoco. Permitiendo que las empresas que exportadoras que operan en argentina tuvieran costos de producción en pesos pero facturaran en dólares y euros. Y que las que solo operan en el merado interno recuperaran sus ventas. 
Pero la inevitable inflación llevó a ajustes salariales que se han otorgado en “cuotas” y en gran medida como no remunerativos, al tiempo que los primeros ajustes al ser sumas fijas, y no proporcionales, empobrecieron a los trabajadores de mayores ingresos. Sumado a esto, se reedito la salida de utilizar la riqueza de unos trabajadores para asistir a los otros que están en peores condiciones. Es decir, se apeló al sistema de seguridad social, solo que no hizo falta crearlo, como en el pasado, sino simplemente re estatizarlo. De esta forma con los ingresos del ANSES, no solo se han otorgado las pensiones no contributivas y las asignaciones por hijo, sino que se ha subvencionado a las empresas para que “no despidan trabajadores”. Se trata entonces de redistribuir la riqueza sí, peor la riqueza de los trabajadores, que es lo mismo que decir que se redistribuye la pobreza. 

En palabras de la presidenta: 

“(…) una de las medidas más importantes, tal vez, la más importante en los 6 años en cuanto a su carácter estructural al modelo, fue retomar por parte del Estado la administración de los recursos de los trabajadores que estaban en manos del sector privado. (…) De esta manera, los recursos de los trabajadores hoy son uno de los instrumentos precisamente tendientes a sostener el nivel de actividad y el nivel de empleo, clave para tener la capitalización que estos sistemas exigen.” (11)

Estas medidas, al aumentar los ingresos de los más necesitados aseguran que todo ese dinero se convierta en consumo inmediato y no en ahorro, el temible miedo de los liberales, que están convencidos de que los únicos que pueden ahorrar son ellos. Así la demanda empieza a recuperarse y con esta, el ciclo de explotación capitalista. 

Si entregamos la independencia de las organizaciones, si bajamos la guardia y estos nuevos y astutos gerentes de la gran burguesía Argentina asociada al capital extranjero se sienten seguros de haber recuperado la gobernabilidad, hasta el mínimo ciclo de concesiones que se ha abierto en argentina se cerrará, y las concesiones logradas desaparecerán, junto con el discurso democrático y de no represión. El pueblo argentino y en particular los trabajadores han tenido muchas nefastas experiencias por confiar en populistas que rápidamente huyen o directamente se convierten en cómplices de la represión.

Defender la libertades democráticas y la envestidura presidencial no implica ser ganado por el posibilismo y el quietismo para no “hacerle el juego a la derecha” Para no hacerle el juego a ninguna facción hay que demostrar la vitalidad y la independencia de las organizaciones obreras y sociales. Mantener en la duda y temerosos a todos los grupos empresarios y a sus políticos y sindicalistas a sueldo, es la mejor garantía de que se preservarán y lograran mas concesiones y no se animaran a jugar con las libertades democráticas en sus luchas facciosas, como hicieron cuando el gobierno les quiso cobrar la cuota para la gobernabilidad con las retenciones móviles a los agroexportadoras y estos respondieron con un LOCK-OUT y barricadas en las rutas. 

Entender la necesidad de preservar la independencia y mantener la guardia ante la nueva estrategia de acumulación y gobernabilidad, no es consecuencia del izquierdismo, principista, por el contrario, es la actitud más prudente y segura que se puede tener ante un gobierno que dice con todas las letras que sus medidas son “transitorias”: 

“(…) una de las claves centrales es que el mercado, tal cual se lo conoció, hoy tiene severos problemas y entonces creo que el Estado se tiene que dar un rol de intervención como el que nosotros, por ejemplo, lo estamos dando en la República Argentina, en donde precisamente en muchas actividades va a sustituir el rol que podrían tener el mercado o el sector empresario para sustituirlo en el mantenimiento de la empresa, de la supervivencia y de los puestos de trabajo, que eso, obviamente, es de carácter temporal, porque se tiene que volver a restablecer esa lógica, pero en el mientras tanto, nosotros tenemos que acudir de esa manera.” (12)
Medidas que, según la misma presidenta, no son más que una forma de administrar la crisis:

“En fin, se suma una gama de instrumentos y medidas proactivas, absolutamente contracíclicas, para hacer frente a la densidad de esta crisis internacional que, como bien decía hace unos instantes el señor Delegado Regional, aún no se conoce su piso.” (13)

Y que asume, son medidas de “locura” obligadas por la situación:

“Si alguien me hubiera dicho a mí hace unos años que como Presidenta de los argentinos, yo iba a dar un préstamo a una multinacional norteamericana que, además, casi en la misma semana, era estatizada por el primer presidente afroamericano de los Estados Unidos, uno realmente diría que estábamos en un delirio total. Pero esta anécdota refleja en toda su exacta dimensión, el cambio que ha tenido el mundo en los días que corren.”
Entender que esta nueva estrategia de acumulación y dominación de la burguesía es preferible, ya que la recuperación del empleo y la obligada lucha por aumentos de salarios ante la inflación, pone nuevamente en primer lugar a la clase obrera; no implica confiar en que el modelo “se puede profundizar”. No forzar las luchas y caer en el aventurerismo no implica aceptar el quietismo. 

La burguesía maniobró para recuperar la iniciativa perdida. Por lo que las organizaciones no podemos insistir en las mismas tácticas y debemos maniobrar también. Si en los años 90 los cortes de ruta y la toma de edificios públicos fueron los métodos más efectivos, y el sector más activo era el de los desempleados, hoy debemos foguear a los trabajadores en los escarceos más cotidianos y específicos. Llevar las luchas al interior de las empresas, allí donde la opinión publica cooptada por la demagogia no tiene excusas para difamar las luchas. Acompañando a los trabajadores en sus reclamos sin pretender hacer de eso una cuestión de vida o muerte y sin poner en primera línea a todas las reservas, queriendo sostener las acciones a fuerza de “solidaridad” más que con los propios trabajadores en conflicto, permite no ser utilizado por las campañas desestabilizadoras de las facciones burguesas anti kircheneristas y al mismo tiempo mantiene en guardia a los trabajadores, para que al momento del cierre del ciclo de concesiones, no se encuentren confiando ingenuamente en los populistas. No se trata de salir en televisión, sino de que nuestros compañeros de trabajo acumulen experiencia en cada una de las empresas del país, que se fogueen y mantengan la desconfianza imprescindible que garantiza la independencia del movimiento obrero. 
Los quietistas y posibilistas serán arrastrados cuando los límites de este modelo se hagan evidentes, pero los aventureros y principistas serán eliminados antes, si se lanzan a ataques frontales contra un régimen que logro recuperar la gobernabilidad y mantiene todavía la confianza de muchos. Somos la única clase cuyos intereses pueden poner fin a las contradicciones y crisis del sistema. Somos la única clase de la que depende el funcionamiento mismo de la sociedad. No importa cuanto se esfuercen y que tan astutos sean los burgueses, el tiempo trabaja para la revolución. 

(1) Cristina Fernández en el cierre del Seminario de la OIT. Martes, 21 de abril de 2009
(2) Cristina Fernández en el cierre del Seminario de la OIT. Martes, 21 de abril de 2009
(3) Cristina Fernández en el 155° aniversarios de la Bolsa de Comercio. Jueves, 27 de agosto de 2009
(4) Cristina Fernández en el cierre del Seminario de la OIT. Martes, 21 de abril de 2009
(5) Cristina Fernández en el Encuentro Mundial de Sindicalistas en Ginebra-Suiza. Lunes, 15 de junio de 2009
(6) Intervención de la Presidenta en el Encuentro Mundial de Sindicalistas en Ginebra-Suiza, lunes 15 de junio de 2009
(7) Cristina Fernández en el 155° aniversarios de la Bolsa de Comercio. Jueves, 27 de agosto de 2009
(8 ) Cristina Fernández en el Acto Día de la Industria. Martes, 01 de septiembre de 2009
(9) Discurso de Cristina Fernández en el Teatro Argentino de La Plata 19 de julio de 2007
(10) Cristina Fernández en el Encuentro Mundial de Sindicalistas en Ginebra-Suiza, lunes, 15 de junio de 2009
(11) Cristina Fernández en la Asamblea de OIT, Ginebra, Suiza, lunes 15 de junio de 2009
(12) Intervención de la Presidenta Cristina Fernández en el Encuentro Mundial de Sindicalistas en Ginebra-Suiza, lunes 15 de junio de 2009
(13) Cristina Fernández en el cierre del Seminario de la OIT martes, 21 de abril de 2009.
(14) Cristina Fernández en la Asamblea de OIT, Ginebra, Suiza. Lunes, 15 de junio de 2009.

Grupo Katiusha, Dzerjinskii
Argentina, Octubre 2009

16 jul 2011

Cuba el país del mundo con mayor tasa de matrícula universitaria según la UNESCO


















Según cifras del Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Cuba es el país del mundo con mayor tasa bruta de matricula universitaria con el 109%.

Los países que siguen a la nación caribeña son la República de Corea (95%), Finlandia (94%), Grecia (91%) y Venezuela (83%).

Los países latinoamericanos son ubicados en este ránking, encabezados por Cuba, seguido de Venezuela, Argentina con el 67%, Uruguay con 64% y Chile con el 52%.

Luego están, Panamá (45%), Perú (35%), Colombia (32%), Brasil (30%), México (27)%, El Salvador (22%) y Guatemala (18%).

Fuente

Es el 109% porque hay estudiantes matriculados en mas de una carrera.

5 jun 2011

luchar o morir; Así está planteado el dilema


“Solo en un orden de cosas en el que ya no existan clases y contradicción de clases, las evoluciones sociales dejarán de ser revoluciones políticas. Hasta que ese momento llegue, en vísperas de toda reorganización general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será siempre:

luchar o morir, la lucha sangrienta o la nada.
Así está planteado inexorablemente el dilema".

Karl Marx: Miseria de la filosofía.


7 mar 2011

La verdadera historia del Gran Salto Adelante

Interesante nota del sitio amigo revcom del PCR de EUA, donde además de explicar las principales características de las comunas populares chinas de una forma general y detallada, deja al descubierto la evidente tendencia que tienen los capitalistas en manipular la historia del socialismo.


LA VERDADERA HISTORIA DEL GRAN SALTO ADELANTE

El Gran Salto Adelante de 1958 y 1959 fue el primer paso osado de Mao para forjar un camino más liberador de desarrollo económico y social socialista. El motor del Gran Salto Adelante en el campo fue el movimiento de formación de comunas, que abarcaban actividades económicas, sociales, administrativas y milicianas, y llegaron a ser las unidades básicas del poder proletario en el campo.

Las comunas populares nacieron de un proceso complejo y dinámico de lucha y transformación económica y social, de levantamiento popular de masas y experimentación.

Casi desde el principio de la revolución los campesinos, con el respaldo del partido, formaron equipos de ayuda mutua para sembrar y cosechar. Tras unos años de liberación, establecieron cooperativas para trabajar la tierra colectivamente; distribuían la cosecha de acuerdo con la cantidad de tierra, aperos, animales y trabajo que aportaba cada familia.

A mediados de la década de 1950, los campesinos formaron cooperativas a un nivel más alto. Quemaron las escrituras de los terrenos porque ahora trabajaban la tierra y poseían la herramienta y los animales en común. Fue un proceso zigzagueante y diferentes zonas avanzaron a diferentes ritmos. Unos campesinos entraban y luego se salían. Pero en ciertas etapas del proceso, había listas de espera de campesinos que querían entrar. Muchos campesinos, en vez de seguir batallando en parcelas aisladas, juntaron sus terrenos y su trabajo para lograr cambios, hasta en la fisonomía física de China. Eso permitió llevar tractores y otras máquinas a zonas donde ni siquiera se conocía el arado de hierro.

En ese marco se lanzó el Gran Salto Adelante.

Nacen las comunas populares

Las primeras comunas nacieron espontáneamente. En la provincia de Honan en 1957 se juntaron varias cooperativas vecinas para construir un enorme proyecto de riego y llevar agua a tierras áridas desde el otro lado de una cordillera. Los campesinos unieron sus cooperativas y crearon algo nuevo: un mecanismo económico y político que adoptarían decenas de miles de campesinos para forjar una vida en común. Mao visitó esas zonas y le puso el nombre de "comuna" a lo que se estaba creando.

Dicen que el Gran Salto Adelante fue un experimento irracional y utópico. Pero en realidad tenía enorme sentido económico y político, desde el punto de vista de liberar al pueblo y la capacidad productiva.

Las comunas podían movilizar y organizar las vastas reservas de mano de obra de China. Ahora se podían planear y construir proyectos de gran escala de riego y control de inundaciones, carreteras, reforestación, rescate de tierras, etcétera. Se construyeron fábricas de fertilizantes y de cemento, y pequeñas centrales hidroeléctricas. Las comunas aportaron espacio a equipos de expertos y campesinos para realizar experimentos de agricultura científica y de exploración geológica.

El Gran Salto Adelante soltó a la mujer de los confines de la casa para que participara en la enorme ola de lucha para crear una nueva sociedad. Las comunas abrieron comedores y guarderías infantiles comunitarios, reparaban las casas y ofrecían otros servicios sociales colectivos. La mujer participó en el lanzamiento de nuevas fábricas y proyectos de riego, como el famoso Canal Bandera Roja, para el cual el "Equipo de las muchachas de hierro" estaba en las primeras filas.

Se cuestionaron las costumbres y valores del pasado. Se libró una lucha ideológica contra la superstición, el prejuicio y el fatalismo, y las costumbres feudales como el matrimonio concertado. Las comunas establecieron redes de escuelas primarias y secundarias, y servicios de salud.

El Gran Salto Adelante dio prioridad a las zonas rurales con el fin de ir cerrando la brecha entre la ciudad y el campo, y entre el proletariado y el campesinado. Nacieron industrias de pequeña escala en el campo; los campesinos empezaron a dominar la tecnología; se divulgó el conocimiento científico. El Gran Salto Adelante era una alternativa liberadora al proceso de desplazamiento de la población rural y la migración en masa a la ciudad que se da en el tercer mundo bajo la dominación imperialista.

Otra ventaja de una economía autosuficiente que llevaba al campo el desarrollo industrial y técnico era que podía resistir mejor ataques e invasiones del imperialismo, y dar apoyo a la revolución mundial.


Una vil calumnia


Jung Chang y Jon Halliday, los autores del libro Mao: La historia desconocida, sostienen que el Gran Salto Adelante y las comunas no eran más que un pretexto para explotar a los campesinos como esclavos. Afirman que las medidas de Mao causaron la muerte de 30 millones de personas. Hay que decir unas cuantas verdades.

Primero, como expliqué, el Gran Salto Adelante no era una cosa descabellada sino un gran proyecto coherente que estimuló la energía y el entusiasmo de las masas campesinas.

¿Hubo problemas? ¿Hubo muertes por hambruna? Sí. Pero las dificultades de esos años fueron un fenómeno complejo.

La producción de alimentos disminuyó bruscamente en 1959. China sufrió los peores desastres climatológicos en un siglo. Ora inundaciones, ora sequías azotaron la mitad de las tierras de cultivo.

Por otra parte, la lucha ideológica entre la China revolucionaria y la Unión Soviética aumentó. Mao analizó que la dirección de la Unión Soviética se había vuelto revisionista y había abandonado el camino socialista, y que estaba vendiendo los intereses de la revolución mundial al imperialismo estadounidense. En represalia, los soviéticos cortaron la ayuda, retiraron sus asesores, se llevaron los planes de instalaciones industriales a medio construir y dejaron una dura carga de deudas. Eso agravó las dificultades económicas.

Los maoístas cometieron ciertos errores. En unas zonas, se dedicó demasiado trabajo de los campesinos a proyectos no agrícolas y eso disminuyó la producción de alimentos. En la euforia de los tiempos, los responsables de las comunas exageraban el nivel de producción y de capacidad; por lo tanto, era difícil saber a ciencia cierta la cantidad de granos disponibles y hacer planes.

Chang y Halliday afirman que a Mao no le importaba el sufrimiento del pueblo y que calló adrede toda mención de muertes. Pero en realidad, se hicieron investigaciones y se ajustaron los planes. Se redujo el tamaño de las comunas, que se estabilizaron con una población de 15.000 a 25.000 personas. Se redujo la cantidad de granos que se entregaban al estado. Se recortaron ciertos proyectos no agrícolas para dedicar más tiempo a la producción de alimentos. Se racionaron los granos en todo el país y se mandaron comestibles de emergencia a las zonas más afectadas.

¿Y los supuestos 30 millones de muertos? Es un cálculo absurdo y sensacionalista, basado en estadísticas poco fidedignas. Para llegar a esa exageración ridícula, comparan un número proyectado de población con la población real, o sea, incluyen en el total de muertos personas que ni siquiera nacieron.

El punto principal es que China, al entrar en la década de 1970, pudo resolver el problema del hambre por primera vez en su historia. La nueva sociedad podía asegurar la canasta básica y la alimentación de todos. Eso fue producto del Gran Salto Adelante y de la formación de comunas. Fue producto de la movilización colectiva de las masas para construir proyectos de riego y control de inundaciones, rescatar y mejorar tierras, dominar nuevas técnicas agrícolas y establecer pequeñas industrias en el campo. Fue el logro concreto del espíritu de trabajar por el bien común que promovió la revolución socialista.

13 feb 2011

Lo que aprendimos y lo que enseñamos

En el mes de diciembre, mes del Segundo Aniversario del desembarco del «Granma», conviene dar una mirada retrospectiva a los años de lucha armada y a la larga lucha revolucionaria cuyo fermento inicial lo da el 10 de Marzo, con la asonada batistiana, y su campanazo primero el 26 de Julio en 1953, con la trágica batalla del Moncada.

Largo ha sido el camino y lleno de penurias y contradicciones. Es que en el curso de todo proceso revolucionario, cuando éste es dirigido honestamente y no frenado desde puestos de responsabilidad, hay una serie de interacciones recíprocas entre los dirigentes y la masa revolucionaria. El Movimiento 26 de Julio, ha sufrido también la acción de esta ley histórica. Del grupo de jóvenes entusiastas que asaltaron el Cuartel Moncada en la madrugada del 26 de Julio de 1953, a los actuales directores del movimiento, siendo muchos de ellos los mismos, hay un abismo. Los cinco años de lucha frontal, dos de los cuales son de una franca guerra, han moldeado el espíritu revolucionario de todos nosotros en los choques cotidianos con la realidad y con la sabiduría instintiva del pueblo. Efectivamente, nuestro contacto con las masas campesinas nos ha enseñado la gran injusticia que entraña el actual régimen de propiedad agraria, nos convencieron de la justicia de un cambio fundamental de ese régimen de propiedad; nos ilustraron en la práctica diaria sobre la capacidad de abnegación del campesinado cubano, sobre su nobleza y lealtad sin límites. Pero nosotros enseñamos también; enseñamos a perder el miedo a la represión enemiga, enseñamos la superioridad de las armas populares sobre el batallón mercenario, enseñamos, en fin, la nunca suficientemente repetida máxima popular: «la unión hace la fuerza».

Y el campesino alertado de su fuerza impuso al Movimiento, su vanguardia combativa, el planteamiento de reivindicaciones que fueron haciéndose más conscientemente audaces hasta plasmarse en la Ley n° 3 de Reforma Agraria de la Sierra Maestra recientemente emitida.

Esa Ley es hoy nuestro orgullo, nuestro pendón de combate, nuestra razón de ser como organización revolucionaria. Pero no siempre fueron así nuestras exposiciones sociales; cercados en nuestro reducto de la Sierra, sin conexiones vitales con la masa del pueblo, alguna vez creímos que podíamos imponer la razón de nuestras armas con más fuerza de convicción que la razón de nuestras ideas. Por eso tuvimos nuestro 9 de Abril, fecha de triste recordación que representa en lo social lo que la Alegría de Pío, nuestra única derrota en el campo bélico, significó en el desarrollo de la lucha armada. De la Alegría de Pío extrajimos la enseñanza revolucionaria necesaria para no perder una sola batalla más; del 9 de Abril hemos aprendido también que la estrategia de la lucha de masas responde a leyes definidas que no se pueden burlar ni torcer. La lección está claramente aprendida. Al trabajo de las masas campesinas, a las que hemos unido sin distinción de banderas en la lucha por la posesión de la tierra, agregamos hoy la exposición de reivindicaciones obreras que unen a la masa proletaria bajo una sola bandera de lucha, el Frente Obrero Nacional Unificado (F.O.N.U.), con una sola meta táctica cercana: la huelga general revolucionaria.

No significa esto el uso de tácticas demagógicas como expresión de habilidad política; no investigamos el sentimiento de las masas como una simple curiosidad científica, respondemos a su llamado, porque nosotros, vanguardia combativa de los obreros y campesinos que derraman su sangre en las sierras y llanos de Cuba, no somos elementos aislados de la masa popular, somos parte misma del pueblo. Nuestra función directiva no nos aísla, nos obliga. Pero nuestra condición de Movimiento de todas las clases de Cuba, nos hace luchar también por los profesionales y comerciantes en pequeño que aspiran a vivir en un marco de leyes decorosas; por el industrial cubano, cuyo esfuerzo engrandece a la Nación creando fuentes de trabajo, por todo hombre de bien que quiere ver a Cuba sin su luto diario de estas jornadas de dolor. Hoy, más que nunca, el Movimiento 26 de Julio, ligado a los más altos intereses de la nación cubana, da su batalla, sin desplantes pero sin claudicaciones, por los obreros y campesinos, por los profesionales y pequeños comerciantes, por los industriales nacionales, por la democracia y la libertad, por el derecho de ser hijos libres de un pueblo libre porque el pan de cada día sea la medida exacta de nuestro esfuerzo cotidiano.

En este segundo aniversario, cambiamos la formulación de nuestro juramento. Ya no seremos «libres o mártires»: seremos libres, libres por la acción de todo el pueblo de Cuba que está rompiendo cadena tras cadena con la sangre y el sufrimiento de sus mejores hijos.


Ernesto Che Guevara, 1 de enero de 1959

5 feb 2011

Orgullo Comunista

Hay gente que quisiera morirse de oportunismo antes que recordar que militó en un Partido Comunista, que siente miedo de haber militado en un Partido Comunista, que siente miedo del inmenso honor de haber militado en un Partido Comunista; porque militar en un Partido Comunista, cualesquiera que sean los errores que cometa ese Partido, será siempre el más grande honor, porque no es lo mismo militar en un Partido de los pobres, que en los partidos y en los clubes de los millonarios y de los saqueadores

De cualquier error se podrá acusar a los comunistas, menos de ser explotadores del hombre por el hombre, menos de haber apoyado la explotación del hombre por el hombre.

Fidel Castro Ruz, julio de 1991

3 feb 2011

Argentina. 1890-1920, consolidación de una economía dependiente

COMO LA BURGUESÍA NACIONAL ARGENTINA FORTALECIÓ UNA ECONOMÍA SUBORDINADA AL CAPITALISMO INTERNACIONAL
Para 1880 simultáneamente al Estado se construyó una clase hegemónica producto de la alianza de distintos sectores de las burguesías regionales subordinadas a la burguesía terrateniente y comercial bonaerense. Este proceso se articuló con la nueva fase del capitalismo mundial, el desarrollo del capital financiero y el imperialismo.
El rápido crecimiento económico del período 1880-1916 como consecuencia de las exportaciones agrícola-ganaderas impuso transformaciones acordes a las nuevas condiciones de inserción en el mercado mundial. Las modificaciones en la infraestructura y a nivel de las relaciones socioeconómicas que requirió este proceso, se asentaron sobre el sometimiento de las formas tradicionales (adaptadas a los demandas del capital comercial de la etapa inmediatamente anterior). Este proceso generó formas diferenciadas de explotación de la fuerza de trabajo en los ámbitos rural y urbano y transformaciones de los marcos jurídico –políticos. Es mi intención dar cuenta de este proceso atendiendo a los diversos planos en los que se desenvolvió, y remarcar las características que lo definen como consecuencia necesaria del desarrollo capitalista.
· Las características del capitalismo dependiente y su relación con la crisis de 1890
La expansión de la frontera agrícola-ganadera a expensas del territorio indígena fue funcional a las necesidades del modelo de capitalismo dependiente sobre el que se estructuró el Estado nacional. La profunda transformación económica que derivó de esto, tiene su correlato en varios planos /frentes: el área triguera se multiplicó por ocho durante el período 1875 a 1888 , las exportaciones se duplicaron entre 1880 y 1889.1 Creció el número de cabezas de ganado bovino mientras se producía un refinamiento del ganado criollo para mejorar su calidad, lo que requirió la consiguiente inversión de capitales y la aplicación de tecnología genética. Para 1900 la mayor parte del ganado bonaerense había sido refinado2, lo que sumado al desarrollo de la industria frigorífica provocarían la expansión de las exportaciones de ese rubro. Fue el ferrocarril uno de los elementos dinamizadores fundamentales de esta expansión y de la integración económica de las distintas regiones del país. Transportaba rápidamente la producción al puerto de Buenos Aires para ser exportada, y en su trayecto crecían pueblos donde se hacía las tareas de abasto y mantenimiento de locomotoras y formaciones. Pero al mismo tiempo que el ferrocarril hacía de cuña del modo de producción capitalista, conectando regiones según las necesidades e intereses de las elites provinciales y de la burguesía agroexportadora, también aceleraba un proceso de fragmentación y desestructuración económico-social de las regiones sobre las que avanzaba.
De los varios efectos de este proceso, hay uno de que daremos cuenta más adelante, y que hace a la explotación de la fuerza de trabajo en las zonas rurales.
También vinculó regiones cuya producción estaba destinada al mercado interno, como la zona azucarera de Tucumán y la vitivínicola de Mendoza. También estas producciones fueron subsidiadas por el Estado Nacional y beneficiadas con altos aranceles para la importación de azúcar y vino. Ambas agroindustrias requerían una fuerte inversión de capitales y estas medidas, sumadas a tarifas reducidas en el transporte ferroviario, las hacían económicamente viables.
Entre 1879 y 1892 el tendido de vías férreas pasó de 2516 Km. a 13682 Km.3, esto implica una fortísima inversión de capitales, tecnología y mano de obra, y nos impone atender el aspecto político y el económico de este crecimiento. En el plano político, fue el Estado el principal impulsor del ferrocarril, ya que es parte de su proceso de consolidación como poder hegemónico sobre la totalidad del territorio ampliado. La construcción de cada ramal va de la mano de compromisos electorales con las burocracias provinciales que representan los intereses de las elites regionales. En el plano económico, su construcción fue subsidiada ya que, como negocio, no tiene un recupero de inversión aceptable en el corto o mediano plazo. Por esa razón la concesión incluyó la entrega de las tierras aledañas a las vías. Las compañías fueron públicas, privadas o con capitales mixtos, y por lo tanto los préstamos obtenidos de la banca internacional (fundamentalmente inglesa) para su financiamiento pasaron a engrosar la deuda pública o privada, según el caso.
El desarrollo anterior está íntimamente ligado al desarrollo del sistema financiero, y éste a las necesidades del mercado de capitales internacional. Durante este período el Estado se financió tomando deuda. La “cuenta capital”, que refiere el ingreso y egreso de capitales, toma como ingreso los pagos por las exportaciones pero también los montos de los empréstitos tomados para sostener el funcionamiento estatal (los egresos son los pagos de los servicios de la deuda y las importaciones). Paul Samuelson define como “Ponzi game” una caraterística de las “economías emergentes” que toman deuda para pagar los intereses de la deuda ya contraida. Por supuesto esto tiene un límite, ya que en el mediano plazo los intereses acumulados hacen insostenible cubrir la deuda con nuevos préstamos. Este límite marca la crisis del sistema y es lo que define al período 1881-1890.
En 1881 se dicta la Ley de Unidad Monetaria que crea la moneda nacional, y hasta 1884 se adopta el patrón oro, que establece la relación entre el valor real de la moneda local con el precio internacional del oro. La emisión estaba a cargo de los Bancos, ya que nuestra Constitución reserva esa función al “mercado”. El Estado, por lo tanto, no puede emitir moneda, sino que se sostiene emitiendo letras de tesorería, garantizadas por sus reservas de oro. Estos bonos tenían valor de cambio, servían para pagar impuestos, pero eran deuda del Estado, y en la medida que eran comprados por compañías extranjeras, como la casa Baring, representan deuda externa.
La Ley de Bancos Garantidos de 1887, busca mejorar el circuito financiero y regular la emisión de moneda, reservando esta función sólo para los bancos que se ajustaran a la nueva norma. La Ley establecía que podían emitir por el valor de sus reservas en oro. Debían comprar el equivalente a su emisión monetaria. Pagaban en oro, que se depositaba en la Oficina de Inspección de Bancos Garantidos, lo que garantizaba el respaldo de la emisión. Esta medida hizo que muchos Bancos, sobre todo los Bancos Provinciales, tomaran créditos del exterior, endeudándose para comprar oro y entrar al negocio . Si bien las tasas de los préstamos eran superiores al beneficio inicial obtenido por la emisión, el beneficio radicaba en la colocación de préstamos en el mercado con tasas de interés más altas que las que intervenían en la etapa inicial de la operación.
Sin embargo a partir de 1885, cuando se abandona el patrón oro, se produce una depreciación constante del valor del papel moneda, pero el Gobierno lo aceptaba por su valor nominal. El Estado busca compensar las pérdidas imponiendo un impuesto adicional a las importaciones, pero al ser insuficiente esta medida, interviene en el mercado cambiario, trocando letras de tesorería por el oro depositado en los Bancos y que constituía el respaldo del sistema de Bancos garantidos. El circuito económico generado favoreció la especulación. El Estado paga sus obligaciones externas en oro y trata de sostener el tipo de cambio. La emisión de billetes aumenta pero el oro que debía respaldarla salía hacia Europa a ritmo creciente.
La caída de los precios de los cereales y otras exportaciones a fines de la década del 80, que licua el efecto del aumento del volumen exportado, confluye con la suspensión del crédito externo en 1889, y nos indica que los precios dependían exclusivamente del mercado internacional y eran fijados por una minoría que concentraba un gran poder económico y que regulaba el mercado mundial.
La especulación en la bolsa y medidas desacertadas de Juarez Celman aceleran una crisis política que culmina en una revolución de la que participa la Unión Cívica creada recientemente. Tras la renuncia de Juarez Celman asume Carlos Pellegrini, con Roca como Ministro del Interior.
El nuevo gobierno toma diversas medidas para afrontar la crisis económico financiera. Las reservas de oro eran mínimas. Pellegrini toma un empréstito interno, suscripto por los principales bancos del país, para pagar la deuda al principal acreedor , la compañía Baring. A pesar de saldar la deuda y de la intervención del Banco de Inglaterra, la Baring cae cuando no pueden responder con capital a los tenedores de los bonos de la deuda argentina que había emitido.
Para evitar la cesación de pagos el gobierno toma un “funding loan” o préstamo de refinanciamiento, con el Banco de Inglaterra, para pagar los intereses de la deuda y se compromete a no tomar otro préstamo hasta cancelar este.
Las interpretaciones de la crisis son diversas, Cortes Conde lo explica a partir de la expansión de la masa monetaria y de la Cuenta Capital. En cambio Ford define a la crisis del 90 como una crisis de crecimiento. Se aparta de la tesis monetarista y sostiene que los créditos fueron invertidos en aumentar la capacidad productiva del país, pero sus plazos de vencimiento fueron a un plazo más corto del necesario para ver los frutos de esa inversión.
· La inmigración en el ámbito rural
Los proyectos de Sarmiento y Alberdi coincidían en considerar a la inmigración como una de las soluciones a la escasa población del territorio, y a los “vicios y debilidades” criollas.
El ejército, la legislación, la leva forzada, fueron herramientas para reconvertir a indios y gauchos, e incorporarlos a las nuevas formas de explotación. Pero era necesaria la incorporación masiva de inmigrantes europeos para conformar el “mercado nacional” del proyecto sarmientino.
Si la intención original fue poblar el vasto territorio nacional, las condiciones de tenencia de la tierra en el ámbito rural y la creciente industrialización concentró el flujo inmigratorio en las ciudades. La expansión territorial no reprodujo el modelo norteamericano sino la concentración y el latifundio. En las zonas cerealeras de Santa Fe, sur de Córdoba y Litoral, la clase terrateniente va a delegar la explotación agrícola. Los inmigrantes que habían comprado tierras, pasaron a la condición de arrendatarios después de la crisis de 1874.
En la provincia de Buenos Aires, donde la clase terrateniente mantuvo el control de la explotación, la inmigración proveyó abundante mano de obra asalariada.
En Cuyo, la industria vitivinícola requería de mano de obra calificada y no calificada, con picos estacionales de mayor demanda. Las dificultades de la elite cuyana para sostener una oferta de mano de obra regular y disciplinada, las resuelve “tercerizando” la explotación. Contratan inmigrantes para atender los viñedos y delegar en estos el control de la mano de obra criolla. Acá prevaleció lo que Salvatore define como “discriminación étnica” y que tiene dos aspectos, uno explícito: el sistema de contratistas facilita a los inmigrantes una mayor ganancia y eventualmente, el acceso a la propiedad de la tierra y a su propio viñedo, excluyendo a la población criolla de esos beneficios y de la consiguiente movilidad social, limitándola a servir como mano de obra asalariada; y otro aspecto, subyacente, que lo determina como una “respuesta de clase de la elite terrateniente”7 para mantener su posición hegemónica y el control de la producción.
El concepto de “discriminación étnica” que Salvatore aplica al caso cuyano, tiene matices propios en cada región, pero me permito aplicarlo ya que creo que las diferencias son de forma. A la consideración peyorativa que se hace de criollos e indios, se suman las levas forzadas, y el marco legal coercitivo, herramientas para convertirlos en mano de obra no calificada, disponibles para actividades estacionales como la zafra, la vendimia y cosechas, o para trabajo forzado a través del sistema de endeudamiento.
Los inmigrantes proporcionan la mano de obra calificada en las distintas actividades rurales(también en las urbanas). El estar exento de las levas forzosas les da una ventaja adicional sobre los criollos, y aún en condiciones de igualdad socioeconómicas su condición de extranjeros los protege de los abusos y arbitrariedades a que está sometida la población criolla.
Uno de los objetivos originales de quienes promovieron la inmigración, fue modificar el régimen de propiedad y tenencia de la tierra, pero como dije anteriormente, esto no sucedió. Exceptuando algunos casos puntuales como las colonias extranjeras del litoral y pequeñas y medianas propiedades para la explotación de cultivos regionales (como el caso de la caña de azúcar en Tucumán y Santiago del Estero, y los viñedos en Mendoza), la tendencia fue la concentración de la tierra en manos de la oligarquía terrateniente. Y fue esta clase la que terminó beneficiándose con la inmigración, que le proporcionó abundante mano de obra, en general calificada, y por lo tanto la capacidad de regular la oferta de trabajo y bajar sus costos de mano de obra.
Las dificultades para acceder a la propiedad de la tierra y la mayor demanda de mano de obra por el incipiente desarrollo de la industria, reorientó el flujo inmigratorio hacia las ciudades. El crecimiento demográfico, que benefició sobre todo a las provincias del Litoral, favoreció la expansión de relaciones capitalistas de producción y el desarrollo de un proletariado y semi-proletariado urbano que se dinamiza después de la crisis del 90.
· Surgimiento y desarrollo de la clase obrera
“(...) El proletariado como grupo social, sólo constituye la base para la formación de la clase obrera. Para conocer el proceso de su génesis como clase social debemos tomar en consideración los enfrentamientos sociales en los que se va constituyendo(...).”
Nicolás Iñigo Carrera
Si bien la crisis de 1890 detuvo la entrada de capitales, la inversión en maquinarias e infraestructura estaba hecha. El aumento de la población que provocó la inmigración tuvo como correlato la ampliación del mercado de consumo9. Cuando se superó la crisis creció la actividad industrial y también se intensificaron los conflictos al nivel de las relaciones sociales.
Son las huelgas, como instancia de lucha política y económica las que fortalecen el desarrollo de la clase obrera, a partir de 1870, con las primeras huelgas por rama de actividad.
Los inmigrantes, muchos de los cuales habían tenido experiencia de lucha y militancia en sus países de origen, participaron activamente en este proceso fundando periódicos, agrupaciones y sindicatos.
Tres tendencias anticapitalistas concentran a la mayor parte de la clase obrera y dirimen sus condiciones con la clase política: el anarquismo, el socialismo y el sindicalismo revolucionario.
En esta primera etapa el enfrentamiento es frontal y por fuera del sistema político. Esto es comprensible ya que el 70% de los trabajadores eran extranjeros y, por lo tanto no tenían participación política. La huelga con movilización de masas fue la herramienta de la clase obrera en este período, marcado por el predominio de las tendencias anarquistas en sus dos corrientes, la organizativa y la no organizativa o anarco-individualista (partidarios de la acción directa).
Los enfrentamientos armados con la policía son otra característica de esta etapa, la Huelga de inquilinos de 1907, la Semana roja en 1909 y la Semana Trágica de 1919 son algunos de los conflictos de mayor intensidad y enfrentamiento en Buenos Aires.
La lucha económica se articula con la lucha política y muestra la consolidación del movimiento obrero, ya que la instancia de la lucha económica sólo reafirma las relaciones capitalistas. Las demandas, a medida que se agudizan los conflictos, exceden el tema salarial y de condiciones de trabajo, y comienzan a incluir otro tipo de reivindicaciones, como la anulación de la Ley de Residencia.
Después de la Semana Trágica( 1919) hay un cambio de estrategia y un avance de los sectores socialistas y sindicales, sobre los movimientos anarquistas. Los socialistas tienen entre sus dirigentes algunos intelectuales argentinos, que favorecen la integración y la nacionalización de los partidarios extranjeros. Se inicia así, un proceso de argentinización del socialismo que favorecerá la participación política y le abrió la posibilidad de la representación parlamentaria.
La organización del movimiento obrero se dividió en dos centrales obreras de afiliación voluntaria, la FOA (anarquista) y la UGT (socialista). La primera, después de algunas alianzas y divisiones se constituyó como FORA.
Los ciclos huelguistas están directamente relacionados con las duras condiciones de explotación y el endurecimiento de las condiciones de vida y de trabajo. Desde el Estado aumenta la represión. Directa y frontal durante las huelgas en sí, y sistemática a través de la legislación. La Ley de Residencia de 1902, que castiga con la deportación a los extranjeros vinculados a los movimientos huelguistas, y la Ley de Defensa Social de 1910, también orientada a penalizar a los extranjeros, son promulgadas para impedir la sindicalización.
El fracaso de la clase gobernante para controlar lo que se denominaba “la cuestión social, derivan en campañas xenófobas y la organización de grupos parapoliciales, como la Liga Patriótica, que se suman a la policía en la represión de los enfrentamientos callejeros.
Sin embargo en ningún momento se modifica la política inmigratoria, ya que las ventajas relativas que representa esa masa creciente de mano de obra para la burguesía industrial y terrateniente, compensa ampliamente a las dificultades de su inclusión. En todo caso se suma a otros factores que imponen un cambio político que dé cuenta de estas transformaciones.
Además de los obreros había fracciones de la burguesía que habían quedado excluidas del poder político. La renuncia de Juarez Celman en 1890, no significó la caída del régimen sino su reordenamiento, y la reincorporación del mitrismo, pero mantuvo el mecanismo electoral fraudulento intacto.
La crisis económica del 90 alteró los términos de las alianzas al interior de la burguesía agroexportadora, surgieron capas medias de la población pertenecientes a fracciones de la burguesía sin representación, el movimiento obrero intensificaba el clima de agitación social, eran modificaciones que imponían ampliar la base política que legitimara al Estado.
La sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912, es parte de la solución. La nueva Ley electoral abre la posibilidad de participación política a las fracciones antes excluidas, en un marco de mayor transparencia.
Una de estas fracciones es la UCR, cuyos dirigentes habían participado de la revolución del 90 (y quedaron fuera del “Acuerdo”), la de 1893 y 1905, en las que contaron con el apoyo de un sector del ejército. Hasta entonces se habían abstenido de participar en las elecciones anteriores regidas por el fraude. La nueva ley electoral posibilita la vigencia real del sufragio universal (masculino), y en las elecciones de 1916 triunfa el radicalismo, siendo elegido como presidente Hipólito Irigoyen.
Al principio su gobierno mantuvo una política de negociación con algunos sectores del movimiento obrero, pero cuando los reclamos persisten y se radicalizan, el gobierno reprime violentamente, dando intervención al ejército en algunos casos. La Semana Trágica, las huelgas en La Forestal, en el ingenio Las Palmas y en la Patagonia, y el aplastamiento del movimiento indígena de Napalpí, ponen en evidencia los límites del régimen social y político vigente en el período. También marca un cambio de estrategia del movimiento obrero cuya lucha pasará ahora por incorporarse al sistema social vigente. Esto coincide con un avance del sindicalismo y del partido socialista que busca ampliar la participación política por la vía electoral.
· La clase dominante
En una economía orientada al mercado externo, totalmente dependiente de los precios internacionales, y basada en su producción agrícola y ganadera, la formación de una clase dominante está necesariamente asociada a un modelo de acumulación de la propiedad de la tierra. Existe un debate acerca de las características de la clase dominante argentina, y sus efectos sobre la estructura socioeconómica.
Jorge Sábato buscó en el comportamiento especulativo de la clase, la matriz socieconómica de fines del SXIX y del S.XX. La define como comercial y financiera, tratando de obtener mayores beneficios con el menor riesgo posible. Determina que diversifican sus inversiones para reducir riesgos, y por eso se dedican al comercio y las finanzas. Esta conducta los habría compelido a contar con capital líquido a fin de poder cambiar sus inversiones según la coyuntura y aumentar sus utilidades. La limitación de su análisis es que hace extensivo a toda la clase el comportamiento de algunos sujetos. Ya vimos en el primer punto que las elites regionales debieron invertir (y arriesgar) capital para maximizar sus ganancias. También sus críticos objetan algunas de sus observaciones, Juan M. Palacios afirma que la diversificación es común a todos los sectores empresarios. La diversificación de las inversiones implica la integración y maximización de los beneficios, y es una conducta empresarial en cualquier parte del mundo. Tambien Eduardo Sartelli advierte las inversiones en maquinarias agrícolas que no tienen un retorno de inversión en el corto plazo, lo que es indicador no sólo de que asumen ciertos riesgos, sino de que fijan capital. Objeta la excesiva simplificación del análisis de Sábato, y también observa que excluye los casos particulares que no sostienen sus afirmaciones. Con respecto a la relación del Estado y la elite, donde Sábato ve una confrontación en ciertos períodos, Sartelli afirma que el Estado es de la clase, no hay independencia entre ellos.
En los distintos puntos de este trabajo se hace evidente la comunidad de intereses entre la clase dirigente y el Estado. Ya sea en el período previo a la crisis del 90, como después, por lo que no considero necesario fijar mi posición al respecto.